Entrevista con el bandido

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Entrevista con el bandido

Mensajepor Staff » Sab Feb 08, 2020 5:09 pm

Sentado ante la entrada del bastión Mendoza dos desaliñados bandidos daban rienda suelta a sus divagaciones. Breskov apuraba la jarra de cerveza aguada y caliente, mientras se disponía a dar cuenta del poco pan que le quedaba en el zurrón.

- Poco tiempo ha pasado después de la derrota del nigromante y la toma de los bastiones Oakheart y Van Eyck por las fuerzas militares de Rostow. A pesar de eso la situación ha dado un giro radical. ¿Verdad? Puto Rey Harald Milek…

- Cierto. - contestó el bandido Hardem. - Pero no me negarás que tampoco se está tan mal aquí.

- Hemos perdido el bastión Oakheart. ¿Qué más da cómo estemos aquí?


- A mi me gusta vivir en el bastión Mendoza. Hace sol y calor, y se me pega la armadura a la piel, pero estamos resguardados de los ataques de esos temerarios de Rostow. La amenaza de los muertos ha remitido desde que mataron al nigromante.

Breskov renegó por lo bajo, escupiendo algunas palabras malsonantes. Él no opinaba lo mismo. Tanto luchar para al final retirarse a un antiguo bastión hecho trizas. Tanto esfuerzo por reconstruirlo y rehabilitarlo para luego verse asediados de nuevo.

- Antes, juntos, éramos más fuertes. Ahora hemos vuelto a dividirnos. Los bandidos cercanos a Almassad siguen cabreados por los sucesivos ataques y desvalijos a los que han sido sometidos, intentando tomar la ciudad Da Silva. ¿Pero crees que podrán solos? Nosotros después de perder el fuerte Oakheart estamos encabezonados en resguardarnos en un desierto lleno de escorpiones. Y muchos otros han renegado para formar un nuevo grupo que pretende hacerse con el bastión y las tierras desprotegidas de La Baie. ¿Crees que dividirnos nos hará más fuertes?

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- Creo que podemos solos perfectamente. Supongo que si es necesario ya nos uniremos de nuevo. ¿No confías en nuestro líder?.
- escupió de mala gana Hardem. - Yo creo que una retirada a tiempo puede ser una victoria.

Breskov siguió mascullando por lo bajo, mirando, pensativo, como el sol se ponía en la lejanía, allá en el campamento Mohur, en donde las infelices almas seguían llorando en el cementerio y los esqueletos malditos defendiendo su vasta extensión de arena.

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