Mas allá del muro (Primera Parte)

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Mas allá del muro (Primera Parte)

Mensajepor Staff » Dom Nov 10, 2019 6:39 pm

..y eso es todo lo que hay que saber - Diedrick pasó su severa mirada por el reducido grupo de aventureros que se había reunido al eco de su llamada junto a la hoguera improvisada donde se asaba un conejo a la entrada de la gruta de los kestels, el lugar maldito del que pocos volvían indemnes - Somos un pequeño grupo porque la idea es entrar, explorar y volver, no pelear a muerte ¿Cuento con vosotros?

- Conmigo sí, mi señor – afirmó con rotundidad Loran, el joven que aún no había cumplido dieciocho primaveras pero ya era un aventurero curtido de destacable pasado y magnífico presente.
- Y conmigo, no os vais a divertir sin mí – sonrió Denisse, tan hermosa y joven como letal

Tom y Darka asintieron en silencio, hombres de acción más que de palabras.

Todos se giraron hacia Hepard, un fornido joven recién llegado, y que en sólo dos días se había granjeado fama de meterse en todos los problemas habidos y por haber con resultados un tanto calamitosos.

- Ehm... bueno... supongo que no me he vestido así para nada – encogió sus hombros y las mallas de metal que le cubrían tintinearon – Me apunto.

No esperaba menos – el escudero asintió casi sonriendo – Vamos para dentro y que los dioses repartan suerte.

Sin más dilación, el grupo se adentró en las tenebrosas profundidades de la caverna maldita, ahí donde empezaba el reinado de los kestels bajo la aterradora mirada de su reina.

Avanzaron varios metros, iluminados por la fluorescencia de las paredes de las que esos monstruos extraían de modo enfermizo sus minerales, ajenos a la luz del día y de espaldas a lo que sucedía en la superficie... al menos por ahora. Los dedos de los humanos palpaban las señales de orientación que otros aventureros habían tallado en las rocas para facilitar los movimientos. Mas los defensores de la gruta ya eran expertos y pronto dos enormes figuras salieron de un recoveco chasqueando sus amenazantes mandíbulas

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Envueltos en metal, los dos guerreros kesels eran un tremendo reto, que sólo pudo ser superado a cambio de un par de aventureros maltrechos.

- Maldita sea... - Diedric escupió y la flema voló roja a estallar en la frente de uno de los monstruos abatidos – Heridos atrás, los demás muro de escudos, los iré atrayendo.

Con una enorme sangre fría, fue avanzando y atrayendo contra él a varios Kestels de todo tamaño y condición, quienes le perseguían ciegos de rabia sólo para encontrar una muerte segura asaetados y desmembrados bajo las flechas y espadas de los humanos que aguardaban emboscados.

Media hora de combate permitió a los aventureros llegar a un sector de la gruta hasta entonces desconocido. El escudero se detuvo recuperando el aliento.

- Bien, hasta aquí he explorado...como podéis ver aquí el aire es más limpio – señaló con la punta de su espada una cuesta coronada por un halo de luz – Ahí hay una salida, veamos a dónde conduce.

El grupo se aprestó una vez más en orden de combate cruzando los últimos metros... y aparecieron en medio de un bosque. Todo era tranquilidad, se oía pájaros cantar y la luz del sol lo iluminaba todo.

Se miraron perplejos...

- Esto señor... es... no conozco este bosque... - Loran habló dubitativo – Vayamos en esa dirección, por ahí parece clarear – Señaló hacia el norte.

En cinco minutos lograron salir del bosque. A pocos metros de la linde, un enorme y caudaloso río discurría con aguas limpias.

Denisse señaló a lo lejos al otro lado del río – Corregidme si me equivoco pero... aquello, allá como a tres leguas... no es... ¿es ?

Darka asintió estupefacto – Sí, lo es... el bosque de Rostow. Pero eso significaría que estamos en...

Sí, es lo que estáis pensando. Señores, somos los primeros rostowitas en pisar las tierras de la ciudad de Albor en muchos años. Es la tierra prohibida de los Van Eyck. Estamos haciendo historia. - miró hacia el Este – Veamos qué es con lo que nos encontramos...

Caminaron un buen trecho bordeando el bosque hasta que éste terminó, dando paso a unas suaves colinas verdes. Todo era paz, el silencio sólo roto por el batir de alas de algún pájaro que les sobrevolaba.

- Es curioso... - dijo Tom – Juraría que el bosque … se ha movido. Antes estaba más atrás... ¿no? ¿Me engañan mis ojos o está avanzando?

Eso no es posible, hombre, como va un árbol – Diedrick desenfundó su espada - ¡Mierda, a las armas!

Todos se giraron y vieron lo imposible: un enorme árbol avanzaba hacia ellos mostrando en el centro de su tronco unas afiladas fauces y moviendo sus brazos como si fueran aspas de un molino letal

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No fue sencillo, pero tras un duro combate, el monstruo dejó de moverse.

- Qué demonios era eso... - Loran luchaba por recuperar el aliento.

- No lo sé... - dijo el escudero – estas tierras siempre han sido... diferentes, mágicas, guarida de seres protagonistas de leyendas. Empiezo a entender por qué está levantada esa muralla infranqueable al lado de Rostow...

Siguieron su camino, tratando de no perder demasiado de vista la costa ahora que la habían encontrado... y llegaron a los alrededores de una construcción enorme, señorial.

- Esto... ¿es Albor? - preguntó Denisse abriendo muchos los ojos


Diedrick negó con la cabeza.

- No, he leído sobre este lugar. Es un anfiteatro, el mayor que construyeron jamás los hombres. Mirad, es increíble, enorme, aunque ahora esté abandonado y...

Una sombra les tapó la luz del sol y un estruendo hizo vibrar las piedras semiderruidas del edificio.
Del derruido techo del monumento surgió un ser de pesadilla que rompió el silencio del día con un rugido inmenso

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No hizo falta dar orden alguna. El grupo entero corrió desaforadamente sin mirar atrás hasta que sus pulmones dijeron basta, lo que teniendo en cuenta lo que acababan de ver fue un rato muy largo.

Nuestros héroes se detuvieron tratando de recuperar el aliento, apoyándose los unos en los otros para no caerse.

- - Qué... qué... - Tom buscaba aire – qué era eso...
- Ni... idea – Darka estaba a punto de vomitar del esfuerzo – ni quiero saberlo. ¿Un dragón?
- O la famosa wyverna... - Diedrick recuperó el resuello – de todos modos, es que me da igual, no pienso volver a comprobarlo. Sigamos adelante.

Continuaron su camino … y ahora sí, tras una hora de marcha llegaron a lo que sin duda era la legendaria y prohibida ciudad de Albor. Sus magníficos muros de mármol, sus torres impolutas.
No parecía que hubiera pasado un siglo desde que los ojos humanos la vieran, estaba todo intacto.

Se acercaron, mezclando curiosidad con emoción, hasta las enormes puertas metálicas, que permanecían cerradas. Y ahí descubrieron...

(Continuará)

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