Y solo era una rubia.

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Holmsteck
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Y solo era una rubia.

Mensajepor Holmsteck » Vie Ene 10, 2020 2:55 pm

- Hay un muerto junto a mi campo.

- ¿Eing?- Contesta la mujer desconcertada.

- Sí, como lo oyes, que he ido a recoger mi campo y he visto un muerto. Un hombre desnudo tirado junto al campo, con heridas como si le hubieran mordido y ni gota de sangre alrededor.

- Pero eso como va a ser, no se puede morir sin echar ni una sola gota de sangre.

- Como te lo cuento, mujer. Vamos y te lo enseño.

- ¡Espera, loco!, voy a coger la alabarda no sea que haya que matar a alguien.

- No, no hay que matar a nadie, ya te he dicho que está muerto.

- Bueno, por si hay que matar al asesino, no sé, que nunca se sabe – dice la mujer con cara de sanguinaria.

Con paso firme y con alabarda en la mano, la pareja se dirige hacia donde estaba el muerto. Lo examinan sin saber, lo miran sin entender, lo tocan sin comprender su frialdad y su blancura. Pálido como un muerto, pero sin llevar mucho tiempo así.

- ¿Ves? Lo que te he dicho, un muerto.

A lo lejos se escuchan gritos, un hombre se deja la garganta pidiendo ayuda.

- ¡Ayuda, ayuda, se han llevado a mi Marie! ¡Se han llevado a mi Marie, mi preciosa Marie!

Merek y Magda a todo galope siguen la dirección de los gritos, y encuentran a un hombre desesperado, roto, herido, gritando y sollozando pidiendo ayuda.

- Un hombre con armadura plateada, pelo blanco y tez pálida ha cogido a mi querida Marie y se la ha llevado montado en su caballo. Cargaba con ella en contra de su voluntad y yo, mi pobre yo, intentando rescatarla he acabado herido de muerte. Ayudadme por todos los dioses, ayudadme para rescatar a mi querida Marie, mi preciosa Marie, mi rubia Marie.

- Bueno, bueno, no te preocupes – responde el hombre mientras mira a Magda- nosotros te ayudaremos.

- ¿Eing? Rubias hay muchas y lo mismo la chica ha encontrado a un hombre mejor, nunca se sabe. Si el raptor viste tan bien, lo mismo hasta le interesa – mientras mira al campesino.

- ¡Pero como dices eso! Hay que ayudarle. Ya sabes que Alexa nos ha dicho que un hombre con armadura gris, pelo gris, piel gris salía corriendo en dirección al este y acto seguido encontramos al hombre pidiendo ayuda porque han raptado a su mujer.

- Ay Merek, ay Merek, que el hombre este- mientras señala al hombre- nos ha dicho que el raptor de su mujer ha pasado el puente y se ha dirigido hacia el este. Nosotros no somos personas de pasar el puente y menos aún de dirigirnos al este. Merek, estamos muertos, vamos a morir y todo por una rubia, que rubias hay muchas, que se busque otra. Y lo mismo ella ha encontrado a un hombre mejor, mírale, solo es un campesino, lo mismo ha encontrado a un noble adinerado, guapo, apuesto, piénsalo, lo mismo ha sido bueno el cambio. Ay Merek, que es pasar el puente e ir al este, que si hacemos eso ¡estamos muertos!. Y a nosotros no nos importa, es su mujer, pues que vaya él, es solo una rubia.

Resoplando Merek coge del brazo a Magda y la arrastra hasta el puente.

- Tenemos que ir, hay que salvar a la mujer, es nuestra obligación como ciudadanos de Rostow.

Magda resopla mientras aprieta fuerte su alabarda – Bueno, iré, pero que sepas que es en contra de mi voluntad, porque rubias hay muchas.

Ambos se dirigen hacia el puente. Ambos se dirigen hacia el este del puente. Ambos esperan que el hombre de la armadura gris y pelo blanco esté en el campamento de mendigos y ambos se encuentran el sitio vacío. Pero allí mismo les informan de que han visto a un hombre montado a caballo, cargando con una mujer rubia que gritaba mucho y lloraba con la misma intensidad, que se dirigía hacia la tierra de la Baie.

- Merek, Merek, yo nunca he ido a la tierra de los Baie.

- No te preocupes que te llevo yo. No he ido nunca solo, solo con escolta de guerreros y muchos además.

- ¡Ay Merek, ay Merek! No me consuela mucho escuchar eso. Y te digo una cosa, como tengamos que atravesar el bosque, estamos muertos. ¿Lo has escuchado bien?, ¡Estamos muertos como tengamos que atravesar el bosque!.

- No te preocupes, que recuerdo el camino. Tenemos que ir pegados a la montaña.

- Ay Merek, estamos muertos, vamos a morir. Me alegro de haberte conocido, todo un placer, pero estamos muertos, que lo sepas.

Ambos se dirigen hacia el este pasando el puente y después de esquivar flechas de bandidos, osos peligrosos, tierras pantanosas, llegan a las tierras de la Baie. Allí encuentran a unos tipos de aspecto poco civilizado y les dan indicaciones para que se dirijan hacia la cabaña. Un edificio donde las parejas se esconden para saciar sus placeres.

- Oye, Merek, esto parece muy lejos para ir a pelar la pava. ¿no te parece?

- Sí, si que lo parece, pero mira, ya está ahí la puñetera cabaña.

Se dirigen hacia la cabaña y a lo lejos se escuchan los gritos de una mujer que se encuentra dentro. Suelta gritos que no se entienden, parece como poseída por el mal, por la peor de las bestias. Cuando Merek y Magda se adentran en la cabaña, la mujer parece no conocer a persona humana, parece no entender palabras, solo sabe gritar palabras sin sentido con la mandíbula desencajada y con una fuerza poco propia de tanta belleza rubia.

- Esta está loca – dice Merek- dale dos tortas a ver si espabila.

- ¡Pero Merek! Vale, le doy dos tortas, pero como se muera que sepas que al volver a Rostow le decimos al hombre que la hemos encontrado muerta. No sea que del sopapo se estampe contra la pared y se muera.

- Por supuesto, después del riesgo que hemos corrido, todo está justificado. Porque no veas guantazos que pega la rubia, por muy despampanante que sea.

Magda le da dos guantazos que estampan a la rubia contra la pared, pero no hay manera de despertarla de sus alucinaciones.

- Sí, esta está perdida, que el hombre se busque otra rubia.

Tanto Merek como Magda, aguantando los golpes de la poseída, miran en una caja y encuentran un libro y un pergamino. En el libro se cuenta como sacar la sangre a una persona sin dejar rastros y en el pergamino un tal Valar le manda un mensaje a Khaz en el que le comenta que le deja a una rubia de souvenir, en el que le dice que en la ciudad encontrarán mucha comida y servidumbre.

Merek y Magda se miran y ambos comprenden. En la ciudad tenemos vampiros que nos chuparán la sangre o nos usarán de servidumbre. Ambos se miran y comprenden… y solo era una rubia.

Pero recordad, "entre las doce y las una corre la mala fortuna" avisados estáis...

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