Conrad

Termina con honor la historia de tu personaje fallecido.
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Boisguilbert
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Conrad

Mensajepor Boisguilbert » Lun Mar 16, 2020 8:44 pm

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Por enésima vez, las líneas se reagruparon bajo el estandarte Oakheart, y el árbol verde se levantó una vez más en la noche iluminada de rojo, la que supondría el fin o el triunfo del Nigromante.

Los últimos veinte hombres que todavía aguantaban juntos volvieron a apoyar los hombros en los del vecino, y a formar un muro de acero y decisión. La marea de no muertos avanzaba de nuevo para tratar de envolverlos, y los soldados, dispuestos a luchar hasta el fin, aguantaban a pie firme.

Una voz de trueno rugió por encima del estruendo, con ese tono del acostumbrado a mandar:

- ¡Atrás, hasta las empalizadas! ¡Atraedlos a los calderos!

Con la seguridad de la disciplina y la experiencia, el puñado de guerreros retrocedió sin perder el orden cerrado. En las trincheras tenían techos de madera que se abatían en caso de ataque de calderos de fuego, lo que permitía a los atrincherados cubrirse y cargar una vez arrojada la lluvia de muerte para aprovechando la confusión machacar enemigos en llamas.

Pero esta vez algo salió mal.

Alguien volcó los calderos antes de que las protecciones fueran colocadas… y los aullidos de los hombres devorados por el calor estallaron en la noche.

Conrad sintió que su cuerpo se deshacía. Las llamas prendieron en su armadura de cuero tachonado, y devoraron la mitad de su rostro. Apenas pudo cubrirse con el escudo para evitar un mal mayor… antes de que todo su mundo se volviera oscuro.

Relámpagos rojos surcaban la noche cuando volvió en sí. Sus ojos se negaban a abrirse y un mundo de dolor infinito cubrió todo su ser. Instintivamente quiso llevarse la mano a la cara y notó que estaba atado.

Gritó, gimió… pero no podía moverse, no veía nada.

- ¿Vivirá? – oyó decir a una voz

- Sí pero – una voz femenina contestó. – no va a tener buen aspecto. Muchos no pueden soportarlo y optan…
La negrura lo envolvió de nuevo.

No supo cuánto tiempo estuvo así. No era un noble, no era un guerrero famoso, tan solo un sargento más de la infantería pesada, por lo que cuando pudo sostenerse en pie le invitaron a abandonar el hospital del templo, con un palmada en la espalda, un hatillo con sus pertenencias y una pequeña recompensa, obsequio de Su Majestad, por los servicios prestados. Y aún debería estar agradecido al celo de la Milicia que nadie le hubiera robado mientras estaba agonizando.

Partió rumbo a su casa, una pequeña granja entre Albor y Rostow, una de tantas que salpicaban la costa, tan insignificante que todos pasaban de largo ante ella. En su camino se asomó al río, para verse por primera vez… y un gemido de animal herido surgió de su garganta. Todo el lado izquierdo de su cara era una enorme costra todavía supurando, sus ojos estaban en su sitio pero hundidos, su mejilla izquierda se había consumido y los huesos de la mandíbula asomaban en una mueca de risa burlona. Apenas la mitad de su cabeza tenía pelo, si bien se la habían peinado de modo que una melena lacia tapaba en cierto modo sus heridas.

Hasta las lágrimas que vertió le dolieron, surcando sus ojos torturados. Llegó al anochecer a su casa… y pudo ver a su hija, Sara, la alegría de su vida, en el prado que rodeaba su hogar. La niña le vio acercarse, un hombre enorme con una cara monstruosa y una antorcha en la mano… y echó a correr llorando. Su madre salió rápidamente de la casa… y se tapó la boca horrorizada.

Con un gesto, ordenó a su hijo Otto que entrara con su hermana en la casa y se acercó a Conrad.

- Dioses… - Miró a la cara a su marido – Dioses.. dioses….

Conrad gimió apartando la antorcha de su rostro.

- Sheila… yo… - fijó los ojos en su mujer, y vio el pánico, el asco, el dolor, el rechazo – sólo venía a… toma… - le entregó una bolsa con todo su dinero – Ahí tienes, hay lo bastante para que viváis con tranquilidad mucho tiempo. Puedes comprar una o dos vacas, contratar algún temporero…

La mujer fue a decir algo pero Conrad le interrumpió con un gesto.

- No, por favor, tus palabras serían dagas, tu mirada ya lo ha dicho todo. Diles… diles por favor a nuestros hijos que su padre murió como un héroe, dando su vida por ellos. Y tú… vive, la vida que yo ya no puedo darte. Adios, mi vida, adiós, mi amor.

Se giró y volvió a hundirse en la noche, sabiendo que no habría un abrazo de despedida, un te quiero, un me hiciste feliz… hay miradas de mujeres que matan más que la peor de las lanzadas.

Sus pasos le condujeron de nuevo a Rostow, la ciudad donde nadie preguntaba.

- Ah… otro veterano… bueno, en la guerra siempre venís bien, a ver que te vea… ¡Dioses!... disculpa camarada – el guardián de la puerta garabateó rápidamente en un pergamino conteniendo un gesto de repulsa - ¿Nombre?

- Soy… Wade.

Y a los días les sucedieron las semanas, y a éstas los meses. Combatió, luchó, encontró nuevos camaradas… y nuevos insultos y desprecios. Le gustaría decir que no le dolían, pero lo hacían. Se revistió de una capa de dureza y desprecio, aunque por las noches lloraba implorando a los dioses que no le dejaran vivir más. Sin embargo, cada nuevo amanecer el odio que ardía en sus venas le impulsaba a seguir adelante, e irónicamente renacía cual Ave Fénix del fuego.

Poco a poco fue fijándose un poco más en quienes le rodeaban. Luchó, sangró y mató a su lado. Algunos se ganaron su respeto, como el joven Ser Loras, o el recto sargento Jack, en quienes veía un trasunto de su época pasada de soldado. Como no dejaba de ser hombre, y por ende estúpido, abrió un poco su confianza a algunas mujeres que pensaba eran de fiar. La burla, el desprecio, la traición… fue el premio de aquellas en quien creyó podría algún día apoyarse. Las puyas hirientes de Syl, la falsedad hipócrita de Zharys, la condescendencia de Magda… ¿Pero qué esperabas, estúpido? ¿Qué alguna iba a ver más allá de tus cicatrices? No que te quejes, montaña de huesos chamuscados, tú no vales para otra cosa…

Y Amaris, la única que le sostuvo la mirada, la única que quiso tal vez ir un paso más allá de la repulsa. Qué más da, nunca sabrás cuáles fueron sus intenciones.

Pasaron las campañas, pasaron las hazañas, llegó incluso a conocer al rey en persona la noche que llevó el cadáver de Ser Daniel, quien se negó a rendirse y a quien se vio obligado a dar muerte.

Y la orden del Ser fue clara esa tarde.

Kestels.

Nunca había estado ahí, nunca había bajado a esa gruta de la que todos soltaban pestes, pero lo que el Ser dice se ejecuta, no se cuestiona ni se interroga. Monstruos que eran el cruce de un caballo y un cangrejo por doquier, gente que caía herida, cada vez más profundo, cada vez más lejos…

…hasta llegar a un infierno de fuego. Lava surgiendo del fuego, lava que te enreda, el dolor que vuelve, el infierno que se abre para abrazarte con su cálido aliento… recuerda, recuérdalo todo. La noche, las órdenes, la carga, el fuego vertido por una mano torpe que abrasa a tus hombres y cambia tu vida para siempre.

No, no puedes, les dicen que se vayan pero siguen ahí, ellos quieren que vuelvas a sufrir… ¿no oyes sus chanzas? ¿No escuchas acaso las risas de ellas, burlándose del monstruo que eres?

Huye.

Corre.

El dolor que conoces te pisa los talones, sal, sal de ahí, el fuego te persigue, quiere devorar tu piel… eso es, sigue, sigue, no notas ya nada, no hay dolor, así es… sí… mira, mira ese prado, lo has logrado. Inspira… sí… eso es, todo está bien, por fin.

Ese árbol… apóyate en él, lo has ganado. Mira, tus hijos, Sara y Otto, ahí vienen, corriendo. Se han detenido a mirarte, parece que vacilan.

Sí… muéstrales tu sonrisa, la primera en mucho tiempo, extiende sus brazos, Otto sonríe a su vez y se acerca con Sara siguiéndole… ya sientes sus bracitos, todo está bien…

El kestel rompió con facilidad el cuello del guerrero, dejándole dibujada en el rostro monstruoso su última sonrisa.
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lobo_negro
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Re: Conrad

Mensajepor lobo_negro » Lun Mar 16, 2020 9:31 pm

se que no se supone que se responda en estas historias ... y claro esto es off rol pero... wow :shock:
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Zharys
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Re: Conrad

Mensajepor Zharys » Mar Mar 17, 2020 12:42 pm

Respirar allí era una tortura insoportable. Cansancio, sangre y sudor lo hacían aún más fatigoso. Cada oleada de humo en aquella interminable cueva hacía que desearas no existir.

Y ahí estaba él, petrificado ante el mar de magma. Era la última vez que lo vio antes de convertirse en cenizas allí donde no merma el fuego. Sería historia pocas veces revivida, y no habría nada más. Aquel necio atormentado era un niño asustado. ¿Acaso no quedaba en él ninguna esperanza? ¿De qué le sirvió luchar, de qué le sirvieron las victorias?

Su armadura no solo era material, pues era imposible escudriñar su alma. La impaciencia se apoderaba de ella cuando lo intentaba y sentía una insoportable exasperación, de ira, impotencia y misericordia hacia él a partes iguales. Otras veces él la destruía con sus palabras, que por más que intentara ignorarlas, eran flechas imposibles de desviar, pues lo que Conrad mejor sabía hacer, después de luchar, era proyectar su dolor a ese corazón de blindaje quebradizo.

La última vez que lo vio...

La última vez que lo vio comprendió que la existencia del guerrero era como vivir en esa misma cueva.

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Última edición por Zharys el Mié Mar 18, 2020 2:10 pm, editado 1 vez en total.
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Mai
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Re: Conrad

Mensajepor Mai » Mar Mar 17, 2020 4:45 pm

Frustración, cansancio, miedo …. No miedo no. No quiero defraudar a nadie, no quiero defraudar en esta batalla, en mi primera batalla.
Humo, sangre, vómito. Qué es esto que siento en la garganta? “Se tapa la boca”
Amaris me habla, grita algo, pero no la escucho. Mis oídos están taponados por la tensión….
Yo no soy un militar, solo soy una niña que echa de menos a su padre.
Vuelven a gritar órdenes …. Amaris, Ser Loran? Da igual no soy capaz de entender.
Las manos me tiemblan. Intento tener el arco tensado y la flecha preparada. No puedo más ….
No se qué he hecho, pero he disparado una flecha. Salgo corriendo, todos me siguen … Solo quiero estar con mi padre.
Intento contener las lágrimas. No puedo, no quiero que me vean lloran. No quiero volver a llorar ….
La batalla ha comenzado. Todos corren, todos luchan. Yo no se qué hacer, ni cómo colocarme. Veo a los primeros heridos. Los muertos no se hacen esperar.
Mi respiración aumenta, descontrolada. Miro alrededor ….
El tiempo se para, se hace eterno. Solo quiero irme a casa …. ¿Casa, que casa? Nunca he tenido hogar.
Alguien grita que todo acabó, que volvamos a Rostow, hemos ganado. ¿Ganado? Yo no he hecho nada, soy una inútil. Niña llorona y estúpida.
Espero a que la situación se calme y me voy. Corro bosque abajo, sin importar que las ramas laceren mi cuerpo.
No recuerdo cómo ni cuando me dormí pero sigo teniendo esa sensación ….. Miedo … No, no es miedo.
Wade ha muerto. La noticia llega como un jarro de agua fría pero , ¿Qué era ese hombre en realidad? A la mente me viene el rostro de mi padre. Si …. Mis ojos han vuelto a jugarme malas pasadas. Mis ojos han puesto cara a ese hombre desfigurado …. Yo solo quería la protección de un padre, nada más. Ha vuelto a morir … Los dioses juegan conmigo o tal vez quisieron decirme algo. Veré la muerte en el rostro de mi padre?

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